© 2019 by Johan Luc Katt.

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EL MAESTRO

PASIÓN

Perlas, cristales, piedras preciosas e hilos de oro y plata se enhebran entre telas majestuosas para crear belleza entre bordados. Minuciosa fantasía que nace de unas manos artesanas que reivindican un oficio casi extinto pero que aún perdura entre los diseños más exclusivos de la alta costura. Puntadas de exquisitez que no solo siente sino ama uno de los pocos bordadores de España que ha logrado hacer de su labor un universo de seducción, Johan Luc Katt de Court.

En su atelier madrileño cuentas de brillo, plumas de avestruz, pailletes o el material más diverso se engarza a sedas y encajes, dando forma a un arte que avalan los más de 40 años que el ‘brodeur’ lleva dedicado a una profesión única, en la cual su impecable técnica ha servido como complemento a grandes nombres del diseño nacional como Pedro del Hierro, Lorenzo Caprile, Cristina Egea, Teresa Palazuelo, Jesús del Pozo o Felipe Varela, además de reconocidas firmas entre las que destacan Ascot o Dafnis. Entre sus piezas más famosas está el vestido de novia de la Infanta Cristina, elaborado en tela brocada e hilos de seda y plata en cola y bajo pecho, así como el velo nupcial que lució doña Letizia el día de su boda con don Felipe.

EL

MAESTRO

¿Quién es Johan Luc Katt?

ORIGEN

Johan Luc Katt creció entre los bordados ‘haute couture’ que lucían su madre y su abuela en las recepciones que ofrecían a sus invitados en Marruecos, país en el que nació un creador de ascendencia francesa. “Siempre me fascinaron los trajes de fiesta que se ponían para las fiestas que ofrecían en casa, repletos de oro y cristal, y creo que de ahí viene mi pasión.

Viví en este país hasta que cumplí 14 años, tras los cuales me trasladé a París junto a mi familia. Cinco años después fui admitido en la casa Lesage, que confeccionaba para Chanel o Dior, y allí aprendí los secretos de esta técnica que siempre ha ido unida a mi creatividad”

INICIOS

Durante cuatro años se formó en este prestigioso taller parisino, hasta que tras un breve paréntesis, decidió trasladarse a España “por amor”. Un nuevo lugar donde hace 25 años apostó por abrir su propio atelier que, muy pronto, comenzó a ser requerido por casas de alta costura y de prét-à-porter, que le encargaban piezas de sus colecciones de noche, novia o complementos bordados. Color y sofisticación a pequeña escala creada artesanalmente para adornar de lujo y belleza a la mujer. Creaciones exclusivas que se inspiran en las joyas antiguas para dar forma a un mundo de dibujos bordados sin igual. “Mi estética a la hora de bordar está muy vinculada al mundo de las antigüedades, el cual me influyó desde pequeño debido a la relación profesional que había en mi familia al respecto”

HACIENDO

HISTORIA

Flores, hojas, mariposas, libélulas y un jardín del Edén que tallaban antiguos joyeros para ir construyendo piezas de ensueño en base a unos dibujos de elegancia que hoy son fuente de inspiración para los bordados joya de este artista de la aguja. Piezas de hermosa factura donde materiales de alta calidad se engarzan a texturas empleando infinidad de técnicas del bordado, las cuales engarza con maestría un artista que hoy cuenta con 61 años de edad. “Es un trabajo muy laborioso y para el que se necesita mucha paciencia. Pero soy de los que creo que lo más importante es amar lo que haces y, en mi caso, estoy completamente enamorado de mi oficio. Es mi vida y creo que nunca me jubilaré”

Una dedicación por bordar magia, tanto en aplicaciones para coser encima de la prenda o directamente sobre el tejido, que muchas veces queda solapada ante la propia fama del diseñador que le encarga la idea. No obstante, el prefiere no hablar sobre su distinguida clientela, entre la que figuran reconocidos nombres de la aristocracia como doña Letizia, y centrarse en lo que verdaderamente es su pasión, a pesar de que la Reina ha lucido en múltiples ocasiones bordados de Johan Katt en importantes actos públicos, como por ejemplo en el vestido de Felipe Varela que la regente llevó en la ceremonia de proclamación como Rey de su marido, Felipe VI, o el que mostró en los Premios de Asturias.

Pero, aunque el bordador ha optado por mantenerse en segundo plano dentro de la élite de la alta costura, lo cierto es que el pasado 28 de marzo el reconocido Foro Siglo XXI premió su dedicación haciéndole entrega de la medalla de oro a su trabajo. “Fue muy emotivo, pues casualmente el acto tuvo lugar en el Hotel Palace de Madrid, coincidiendo no solo con los 25 años que llevo en el oficio en España sino que ha sido en el mismo recinto donde por primera vez expuse mi obra. Estoy muy agradecido por este galardón”